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martes, 19 de julio de 2011

La burocracia controla el arte nacional: Las galerías ven "casi imposible" traer exposiciones extranjeras al país

Para importar obras las galerías deben de pagar un seguro que cubra entre 1 y 2% del costo total de las piezas CARLOS HERNÁNDEZ/ARCHIVO

Por: DUBRASKA FALCÓN | Fuente:  EL UNIVERSAL
martes 19 de julio de 2011  12:00 AM

Para las galerías venezolanas pensar en realizar una exposición de algún artista internacional en el país es algo casi imposible. Tan solo considerarlo supone darle inicio a una pesadilla cuyo protagonista es la Comisión de Administración de Divisas (Cadivi). Tramitar y conseguir las divisas para invertir en muestras tanto nacionales como internacionales ha atado de manos a varias instituciones. Aduanas, seguros, transporte, montaje, catálogo y hasta la venta de la obra supone trámites engorrosos. 

"En los últimos años las exposiciones de artistas extranjeros en nuestro país se ha hecho menos que imposible", suelta Zoraida Febres de Irazábal una de las directoras de la Galería D'Museo. "Tienes problemas con la importación. Debes solicitar la importación a Cadivi, y hacer todo el trámite. A eso se le suma los problemas con la aduana. Hay dificultades hasta para nacionalizar una obra temporalmente para ser expuesta. Pero lo más terrible es que te cuesta conseguir el dólar oficial. Los artistas extranjeros cobran en dólares, porque el bolívar no tiene valor". 

Para solicitar los dólares a Cadivi, según explica Febres de Irazábal, la galería debe tener un registro para importar. Para eso se necesita el comprobante de ser contribuyente; el registro que pruebe la capacidad de importación de la institución; comprobar que son cuadros que van hacer vendidos en Venezuela; y la galería debe de comprometerse a pagar los impuestos que esa venta genere como el IVA, los aranceles de aduana y el impuesto de nacionalización. 

Además de todos estos trámites, si la venta de algunos de los cuadros que se ingresaron se vende, la galería debe ingresar al Banco Central de Venezuela los dólares correspondientes al proceso legal. Dicha institución devolverá el monto en bolívares -y a dólar oficial: 4,30- lo vendido por la institución. 

"Nuestra galería nunca ha podido obtener los dólares de Cadivi. Es por eso que nos manejamos con bolívares", dice con resignación Febres. 

Para Odalys Sánchez, la cantidad de trámites y los costos que se generan para realizar una exposición se traduce en la disminución de la oferta artística para el público venezolano. La directora de la casa de subastas Odalys maneja cifras que sorprenden a propios y a extraños. 

Por ejemplo, las galerías deben de pagar un seguro para importar las obras al país. Esto es: entre 1 y 2% del costo total del lote de obras que se pretenden exhibir. "Si las piezas están valoradas en medio millón de euros, la galería tendría que pagar un seguro de aproximadamente siete mil euros. Un monto como éste se paga a dólar libre. ¡No hay posibilidad de traerlo a dólar preferencial! A esto se le une la sensación de inestabilidad que se genera en el exterior sobre lo que pasa en Venezuela. Los artistas y las galerías foráneas tienen bastante temor de trasladas sus obras sabiendo lo inestable que estamos. Claro, quizás ellos inflen un poco la situación. Todas estás cosas desestiman que las galerías extranjeras quieran estar en el país. Ya vimos lo que pasó en la Feria Iberoamericana de Arte (FIA)", asegura. 

Según Sánchez una exposición de un artista extranjero del que se exhiban 35 obras puede rondar los 35 mil euros. Esto incluye un catálogo de poco tiraje y el montaje de la exhibición. "Eso es otro detalle: como no hay exposiciones tampoco se están realizando catálogos. La memoria queda en el olvido", apunta. 

Un catálogo empastado, diseñado e impreso de 32 páginas, del que se realice un tiraje de 500 ejemplares, puede costarle a la galería 90 mil bolívares fuertes. Por otro lado, publicar en la prensa la exposición puede costar entre tres y doce mil BsF. Sin contar, el brindis que se realiza para la inauguración de la exhibición que puede salir entre cuatro y cinco mil BsF. 

"Es realmente costoso", exclama Odalys Sánchez. "Las galerías venezolanas se reducen en su mayoría a promocionar o vender artistas venezolanos. Resulta menos complejo manejarse con bolívares", sustenta Zoraida Febres de Irazábal. 

Una de esas galerías es Carmen Araujo. La política de la institución es promocionar a artistas jóvenes venezolanos. Sin embargo, ellos tampoco escapan de las dificultades que se generan producir una exposición. "Yo no puedo traer artistas de afuera", apunta Carmen Araujo directora de la institución privada. 

"El control de gastos de la galería ha sido muy importante. No nos excedemos en gasto de montaje, publicación y curaduría, porque no lo podemos mantener. Apostamos por los jóvenes emergentes. Con gastos que no cuentan con la seguridad de que puedan retornar. Lo más importante, o por lo menos para mí, ha sido mantenerme independientemente si la exposición vende o no. No busco una exposición que seguramente va a vender para realizar", asegura Araujo. 

La Galería Díaz Mancini tampoco trae a artistas extranjeros. Los costos no son confiables. Sobre todo si se incluyen las participaciones en las ferias. "Todo depende del artista. Su valor modifica la inversión. El control de Cadivi nos ha hecho imposible traer obras. Cuando se hacen exposiciones de venezolanos aquí no se aseguran las obras porque se encuentran dentro de la galería. Pero de asegurarse se debe de hacer por el monto mínimo", dice Carlos Díaz Mancini. 

Las divisas han amarrado las manos a más de una galería. Lo seguro: todos quieren despertar de esa pesadilla. 

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