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jueves, 28 de julio de 2011

No sólo con música se salva a jóvenes de caer en manos de la delincuencia

A propósito del post anterior encontré este artículo en la prensa mexicana que me pareció pertinente compartir con uds.

Por: Isaac Torres Cruz 

programa. Sergio Cárdenas dirige actualmente el proyecto Musicorum en Tamaulipas. Foto: Pepe Melton

A mediados de los años setenta, el compositor José Antonio Abreu concibió y materializó la red pública de orquestas juveniles e infantiles de Venezuela, la cual ha simbolizado otro grande, Gustavo Dudamel. El proyecto fue originado para atender a jóvenes de las zonas más marginadas del país sudamericano y alejarlos de la delincuencia.

La red es mundialmente conocida e incluso emulada. En el contexto de violencia y descomposición social que vive actualmente México, podría pensarse que el proyecto venezolano vendría bien, aunque para el director y compositor tamaulipeco Sergio Cárdenas habría que tener varias reservas al respecto y buscar algo más ambicioso. Las dimensiones de la problemática social, a causa del crimen organizado, valen la pena el esfuerzo.

Para el músico, el proyecto de Abreu y Dudamel ha demostrado su éxito, con alto sentido de responsabilidad y calidad para niños y jóvenes, a través de los años en Venezuela.

Si bien, añadió en entrevista, México necesitaría un proyecto similar en cuanto a sus metas a alcanzar, habría que adecuarse a las características nacionales.

“Venezuela es un país pequeño donde se han formado a miles de jóvenes, pero se han encontrado con la realidad: no todos pueden ejercer la música de manera profesional, no puede haber 3 mil orquestas”.

Si en México se decidiera, por ejemplo, realizar un proyecto para formar físicos de alto nivel, ¿qué haríamos con ellos si no hay empleo? se cuestiona. “Hay que ir más allá del impacto numérico y del rating, favorecido por políticos que hacen uso demagógico de ellos, debemos pensar desde una perspectiva orgánica con acciones que funcionen en todo el tejido social”.

La música y la física no pueden desarrollarse con el pretexto de la violencia, dice, más bien debe existir un planteamiento integral: “formemos a jóvenes en la música, física, deporte… actividades que habrán sus perspectivas a futuro”.

MÁS ARTE. Para el músico, quien fuera alumno de directores como Sergiu Celibidache y Herbert von Karajan, en México no necesitamos copiar el programa venezolano, sino impulsar más las artes. “Tamaulipas tiene 200 años y sólo hay una escuela de profesionalización artística, eso sí es escandaloso. No podemos esperar que haya resultados en el crecimiento de las personas si no les damos las bases para que se desarrollen”.

El compositor, que durante el mes de julio ha dirigido el proyecto Musicorum, un campamento musical que busca desarrollar las capacidades de jóvenes y talentos de manera profesional, manifestó que las personas en la calle que se agregan a las filas de la delincuencia recurren a esta actividad porque no tienen trabajo ni opciones educativas.

Por tanto, añadió, se requieren proyectos que propicien el involucramiento de la juventud y en público en general, a actividades artísticas, donde el reto sea: manifiesta tu capacidad creativa. “El encuentro con cualquier actividad artística es siempre con un concepto de orden, belleza, generosidad, creatividad, estructuras y solidaridad, entre otras”.

De acuerdo con el músico, procurar a la sociedad desde estos frentes parece no ser parte de la estrategia de combate a la delincuencia, por lo menos en los presupuestos.

“El presupuesto para armas en los últimos cuatro años ha aumentado mil por ciento, mientras que el de educación y cultura no ha crecido significativamente. Esto es escandaloso porque se trata de la formación de la gente en cuyas manos estará el futuro del país”, añade.


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