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lunes, 21 de marzo de 2011

El Jacobo Borges ahora es universitario

El museo fue "relanzado" con "Redes visuales, redes sociales


Por: DUBRASKA FALCÓN | Fuente:  EL UNIVERSAL http://bit.ly/gG57Gs


El corazón del Museo Jacobo Borges se detuvo hace menos de dos meses. Luego de padecer el abandono absoluto de la Fundación Museos Nacionales (FMN); de ser lanzado al olvido por su entonces director, Miguel Issa, la institución cultural de Catia se apagó. Desmantelado, el museo comunitario más importante de Venezuela había dejado de existir. Su rostro era el de la clausura. 

Pero, desde el pasado sábado 12, la reanimación se ha puesto en marcha. Ya no como un museo -no cuenta con una colección de arte- sino como un salón experimental de la Universidad Nacional Experimental de las Artes (Unearte). 

Esto a raíz de un convenio interinstitucional que firmado entre la Fundación Museos Nacionales y Unearte. Cristalizando quizás una de las pocas decisiones que el aún ministro de Cultura, Francisco Sesto, tomó cuando ocupó también la dirección de la Fundación. 

Y es evidente, que al cambiar de dirección, el ahora llamado "museo universitario" también ha modificado su rostro. Ya no guindan del techo las luces. Mucho menos las salas se encuentran desvalijadas. Hubo cambios de dirección. Es evidente. 

Con una semana de ser "relanzado" con la exposición Redes visuales, redes sociales, bajo la curaduría de María Luz Cárdenas, el rostro es otro. La exposición reúne el trabajo comunitario desarrollado entre las Hilanderas de Mucuchíes, en el Estado Mérida, y los estudiantes del área de Diseño de Artes Plásticas de Unearte. 

Ya las voces de dolor de los trabajadores de la institución no se escuchan. Fueron cambiadas por la de los estudiantes de Unearte, que recibirán durante los dos meses que durará la exposición talleres con las Hilanderas. 

"Hemos trabajado durante dos meses para este montaje", asegura Emma Elinor Cesín, rectora de Unearte, y ahora encargada del Jacobo Borges. "No tengo los números de inversión. Fue algo significativo, porque aquí trabajaron los mismos obreros de la Universidad. Todos echamos una brocha". 

De las seis salas, la cinco y la seis son las únicas que no están abiertas al públicos. Según Cesín las están "recuperando", para convertirlas en un espacio en el que se puedan realizar clases magistrales. "La jefa de Gobierno (Jacqueline Farías) ha aprobado para el museo universitario un presupuesto de 600 mil bolívares fuertes para arreglar el problema del techo de la institución", afirma 

Mientras se iba montando la exposición Redes visuales, redes sociales, los alumnos de arte de la Universidad recibieron clases de museografía, montaje y registro. Además, todos los jueves en el ahora "museo universitario" se dictarán clases magistrales, en la que podrá asistir tanto la comunidad como los estudiantes. 

"Nosotros entendemos que no toda la comunidad de Catia es socialista, pero las puertas están abiertas para todos. Esto es un espacio de encuentro. NO vamos a manejarnos con sectarismo", asegura con convicción Emma Elinor Cesín. 

Aunque la rectora de Unearte considera que apenas están comenzando a trabajar, por lo cual no se pueden tener resultados contundentes, afirma que el sábado 12, cuando se inauguró la exhibición, asistieron entre 600 y 700 personas; mientras que el domingo la muestra fue vista por 300 usuarios. 

Ella se compromete a llevar el conteo de visitantes que pisan el Jacobo Borges, práctica que desapareció por completo de las instituciones museísticas venezolanas. "Desde ahora la universidad está encargada de todo lo que tenga que ver con el Jacobo Borges". 

Los cambios se hacen notar. Incluso se abrió una tienda que comercializará los objetos creativos que generen los mismo estudiantes de Unearte. La tienda, Multiteca, dispone de un sistema de pago por cuotas para libros para los alumnos de la Universidad. 

Recorrer el Jacobo Borges hoy es encontrarse con otra institución. Las cicatrices se taparon con pintura. Se borraron con jabón las huellas del maltrato al único museo comunitario de Venezuela. La historia comienza desde cero. Ya no se trata de un museo sino de un salón experimental. Las buenas intensiones saltan a la vista. El cambio de dirección es el autor. Hecho que evidencia de quién es la responsabilidad de que los demás museos no expongan arte sino crisis. 




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