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martes, 18 de enero de 2011

1578 DAMNIFICADOS SE ENCUENTRAN EN 5 INSTITUCIONES CULTURALES Biblioteca Nacional, y el Teatro de Paz y Mateos también albergan víctimas

DUBRASKA FALCÓN |  EL UNIVERSAL miércoles 8 de diciembre de 2010



 En colchonetas duermen los damnificados (Confarruco)
 
Al Museo Alejandro Otero (MAO) no se puede entrar desde ayer. Sus puertas son custodiadas por personal de seguridad de la Universidad Nacional Experimental de las Artes (Unearte). Y sólo tienen acceso los 60 trabajadores de la institución y los 344 damnificados que utilizan el museo desde el lunes pasado como refugio de las lluvias.

Así que en menos de 48 horas se ha desdibujado el carácter conceptual de la institución cultural. Ya no quedan obras de arte en las paredes de las seis salas. Tan solo quedan las rotulaciones de las exposiciones que hasta el sábado pasado se exhibían allí.

Hay, sí, adolescentes que, con escobas en manos, se encargan de la limpieza del ahora centro de damnificados. Y sobre todo niños que son entretenidos por el personal del departamento de educación de la Fundación Museos Nacionales. No más, porque los padres y madres de los niños salieron temprano a cumplir con sus jornadas laborales y dejaron a sus hijos en la institución, convertida también en guardería.

El Museo Alejandro Otero no es la única institución cultural que ha sido convertida en centro de alojamiento de los damnificados de las lluvias. También la sede del Ministerio de la Cultura, ubicada en el Foro Libertador; la casa Teresa de la Parra, la antigua sede de la Biblioteca Nacional y el Teatro Alberto de Paz y Mateos.

Así lo asegura a través de su blog (http://confarruco.blogspot.com) el ministro de Cultura Francisco Sesto, quien se refiere a los cinco centros culturales como "albergues improvisados" en las instituciones del Ministerio de la Cultura.

En total, apunta Sesto, le han brindado techo a 1.578 damnificados. "Siguiendo el ejemplo de Chávez que lo hizo en el propio Palacio de Miraflores y de todos los Ministerios e instituciones públicas, adaptamos oficinas y espacios culturales para atender a las familias damnificadas por las lluvias (...) hasta esta hora -las 4:23 am de ayer-, tenemos alojadas en las instituciones culturales de Caracas 1578 personas, incluyendo el Cuartel San Carlos y la sede nueva de la Biblioteca", agrega Sesto en su blog, donde también ha colocado fotografías que dan cuenta del recorrido personal hecho por las instituciones.

Y aunque los trabajadores del Museo Alejandro Otero se han dado a la tarea de brindar apoyo incondicional a las víctimas de las lluvias, no dejan de expresar su preocupación por algunos tópicos, como la escasez de baños para tantas personas y dónde podrán a lavar sus vestimentas, además, claro, de cuál será el futuro de la institución museística.

La comida de los damnificados no es problema, dicen, pues el Ministerio de la Cultura se ha encargado de proveer los alimentos. Tampoco las condiciones de higiene personal, pues comentan que instalaron baños y duchas portátiles afuera del museo. Amén de la Escuela de Planificación de La Rinconada prestó sanitarios y duchas.

"El personal de educación del museo se encarga de los damnificados", dice un empleado que prefiere no dar su nombre. "El resto de los trabajadores de los museos seguimos en nuestras labores de planificación de exposiciones, trabajando en las bóvedas y en investigación", agrega. Y explica que los 344 habitantes del barrio La Pedrera, en Antímano, que ahora se encuentran en las instalaciones del museo han implementado un plan para tratar de mantener el museo en las mejores condiciones posibles. Así que solamente extienden las colchonetas en las salas del museo cuando se disponen a dormir.

"Algunas de las personas que están aquí no perdieron sus viviendas, pero están en zona de riesgo", dice otro trabajador. Por los momentos el arte ha quedado relegado a las bóvedas. Lo que muestra hoy el Museo Alejandro Otero es el rostro de la tragedia nacional.
 

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