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martes, 18 de enero de 2011

El Museo Jacobo Borges quedó vacío: Sólo dejaron obras de David Bello y una pieza de Harry Abend

DUBRASKA FALCÓN |  EL UNIVERSAL jueves 13 de enero de 2011
 
Desmantelado. El Museo Jacobo Borges, fundado en el año 1995 en la avenida Sucre de Catia, y que se convirtiera en emblema de la interacción de la comunidad con el arte venezolano y del mundo, quedó vacío y ya no puede ocultarlo.

A primera vista, todo luce normal. Esto es: las tres primeras salas albergan las obras del artista popular venezolano David Bello. Pero de inmediato uno de los trabajadores advierte que no todo es como parece.

"Dejaron esas obras para hacer creer que el museo sí está funcionando, pero eso es una gran mentira", testimonia con no poco dolor uno de los trabajadores que ha dice haber dejado el alma en la institución museística.

"¡Aquí ya no queda nada! Esas obras son de David Bello, pero se las tenemos que devolver", agrega, y advierte que la realidad es otra en las salas siguientes: la 4, 5 y 6.

Es a partir de allí donde el Museo Jacobo Borges comienza a mostrar sin vergüenza sus interioridades, sus huesos, sus vacíos, sus silencios, o mejor, lo que han dejado de él.

Están vacías desde el pasado mes de septiembre. Sólo quedan allí andamios, sillas abandonadas, cables que brotan del techo como gusanos, y algunos bombillos sin luz. La pintura comienza incluso a sentir el abandono y a desprenderse de las paredes. Y el piso ya no conserva el brillo de otrora.

Las salas, acostumbradas a mostrar las obras de Francisco Bugallo, Sigfredo Chacón, Víctor Hugo Irazábal, Carmelo Niño, Harry Abend, Humberto Jaimes Sánchez, Luisa Palacios, Mercedes Pardo, Luisa Richter, y Víctor Vasarely, hoy lucen desoladas.

Pero nada se compara con la sensación que estremece el cuerpo al entrar al Departamento de Conservación del Museo Jacobo Borges, donde parece que todos hubieran huido en estampido dejando atrás lo que estaban haciendo. La imagen es despiadada: fotografías -que no fueron consideradas como obras de la colección del museo por quienes trasladaron las piezas a la Galería de Arte Nacional- permanecen apiladas en el piso, bolsas negras, cajas vacías, y polvo, mucho polvo.

"Sólo quedan aquí una obra de Harry Abend y otra de Octavio Russo en gran formato que fueron dejadas por quienes trasladaron la colección del museo a la Galería de Arte Nacional porque sencillamente no entraban en el camión. Supuestamente las van a venir a buscar después", respinga el mismo trabajador con voz que hace eco entre las paredes.

Fueron los trabajadores de otros museos, dice, quienes se encargaron de trasladar las obras -primero las de papel, luego las esculturas, más tarde los óleos. "¡Y se llevaron todo!", deja escapar.

La bóveda, que protegía más de 220 obras del Patrimonio del Museo Jacobo Borges, quedó vacía. "Sólo dejaron algunas fotografías que no quisieron llevarse porque van esperar que las vengan a buscar sus autores", dice..

"La verdad es que nos han ido acorralando", dice otro de los empleados del museo. "Nosotros no nos hemos ido de aquí porque tenemos más de diez años trabajando para esta institución cultural. Pero muchos fueron obligados a pedir traslado. No fue de manera voluntaria", agrega.

En el museo, que contaba con 42 empleados, solamente quedan 20 que pertenecen a los departamentos de montaje, educación, seguridad, mantenimiento y mensajería. Ni siquiera el director del museo, Miguel Issa, se encuentra en la institución. Según los trabajadores, él decidió irse a la Universidad Nacional Experimental de las Artes en el mismo momento cuando fue trasladada la colección.

Aunque se ha dicho que el destino final del museo será convertirse en una nueva sede de la Escuela de Arte de Uneartes, los trabajadores afirman que lo último que les dijeron fue que será la escuela de danza de la universidad.

"Las salas de exposición las van a convertir en salas para el ensayo de danza. Y el vestuario de la escuela lo tendrán en la bóveda del museo. Eso fue lo último que nos dijo Miguel Issea antes de irse", deja escapar el empleado.

El Museo Jacobo Borges, emblema de las instituciones museísticas comunitarias más importantes del país, se ha quedado sin huesos, sin entrañas... sin voz. 
 
En las salas 4, 5 y 6 del Museo Jacobo Borges solamente quedan algunos instrumentos de montaje. (Fotos: Oswer Díaz)          

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