IBSN: Internet Blog Serial Number 1008-1009-0-6

lunes, 21 de febrero de 2011

Filtraciones llenan el Museo de Ciencias.Por: Dubraska Falcón.

El sesgo político también es notable en las distintas exposiciones




DUBRASKA FALCÓN |  EL UNIVERSAL
lunes 21 de febrero de 2011  

Las paredes del Museo de Ciencias, ubicado en la Plaza de los Museos de Los Caobos, no resisten más. Inaugurado en 1940, el edificio diseñado por Carlos Raúl Villanueva muestra sin pena sus cicatrices. En nueve de sus diez salas, las filtraciones no se pueden ocultar. Ellas reinan hoy en las paredes, en las que cuelgan en su mayoría pendones informativos que, por supuesto, coquetean con la política gubernamental.

La más visible se encuentra en la sala 2. Ahí se mantiene desde el 2008 la exposición Sabana Africana: Un Tapiz Cambiante. Al final de la sala, luego de pasar la cebra común, la avestruz y la gacela, se observa cómo la filtración, ubicada debajo de un enchufe, se ha comido la pintura, dejando así al desnudo el cemento de la pared de la estancia.

Ahí también el controlador eléctrico del aire acondicionado guinda, ya desprendido, de lo más alto del techo. Pero esos detalles parecen ser inadvertidos por los visitantes y hasta por los trabajadores del museo.

Lo mismo -y quizás con más dramatismo- ocurre en el pasillo que une las salas 5 y 6. Hasta el jueves se encontraba ahí la exposición que debió cerrar en el 2008,Agua de vida. Agua debida. Las fuentes artificiales que colocaron en las dos columnas de las salas estaban apagadas. La razón: las filtraciones que caen del techo y de las paredes de la edificación.

Frente a este panorama, los paseos colegiales siguen llenando el Museo de Ciencias. Desde niños de primer grado hasta estudiantes universitarios de ciencias visitan el museo para admirar las más de 100.000 piezas que resguardan sus salas, ahora deterioradas.

Antropología ciega
Pero no solo las filtraciones son evidentes dentro del Museo de Ciencias. También lo es el sesgo político de las exposiciones. Sí, el color rojo también se apodera de la línea de la institución que resguarda el Patrimonio científico, histórico, ambiental y cultural.

Así lo demuestra la exposición que inauguró el pasado 21 de enero, Tapramai, homenaje a los pueblos originarios. A simple vista, la exhibición de la sala 7 muestra las joyas de las colecciones arqueológica, etnográfica y zoológica del Museo de Ciencias.

Pero el texto curatorial va más allá de conocer los pueblos originarios que habitaron y habitan el territorio venezolano. El cartel, que se llama Un reconocimiento a la memoria o el ejercicio, pone en entredicho a la antropología y a la ciencia pura.

El texto afirma que: "La antropología, disciplina científica europea, nació para 'Mirar al otro', a los 'bárbaros', los pueblos sin historia; la etnografía, subdisciplina de la anterior, rechazó la historicidad de las 'tribus indígenas', al menos durante la dominación cultural europea establecida desde el siglo XVI."

Basándose en esos preceptos, el texto curatorial, escrito bajo la autoría de la Fundación Museos Nacionales, asegura que desde que Venezuela se declaró en 1999 como una "nación multiétnica y pluricultural", por primera vez se está reconociendo a los "pueblos ancestrales y originarios de nuestra cultura."

Incluso, el texto se atreve a asegurar que "nunca como ahora" el ciudadano venezolano "ha mirado hacia atrás". Y además, le otorga a la revolución la responsabilidad de revisar el carácter de la ciencia y de la antropología.

"En este presente histórico de cambios revolucionarios, la ciencia, lo que con ella los pueblos podemos hacer, también está en proceso de revisión, y la antropología ya no puede ser la mirada hacia el otro sino la mirada del nosotros".

Dentro de todas estas letras sobresalen piezas artesanales que hablan de los pobladores venezolanos, dividas por regiones: Alto y Medio Orinoco, Bajo Orinoco, Centro Norte, Noroccidental, Andina, Península de la Guajira y Región Los Llanos.
Imagen de Edsau Olivares



Exposiciones por meses
Dentro del Museo de Ciencias las exposiciones parecen no cambiar. Muchas de las exhibiciones que se muestran en las diez salas llevan incluso hasta más de dos años montadas.

Entre ellas se encuentran muestras como Perdimos la cabeza, que se inauguró en mayo de 2010 y aun es desmontada de la sala 1. En octubre de 2010 se abrió en la sala 8 la exposición Venezuela Indígena. Universo Sonoro, que aún se mantiene abierta; así como también la exposición que tan solo consta de 12 pendones informativos y de un video, Luchar contra el paludismo: un desafío para la investigación.

Incluso la página web de la Fundación Museos Nacionales informa sobre exposiciones que debieron cerrar a finales de diciembre de 2008.

Hasta el jueves estaba expuesta en las salas 5 y 6 del Museo de Ciencias la exposición Agua de vida. Agua debida, que fue inaugurada el 10 de abril del 2009. En el mismo mes y año se comenzó a mostrar al llamado "visitante barbudo", a la Ballena rorcual. Y la visita aún no se acaba, pues el cráneo sigue expuesto en la institución.

Desde mayo de 2009 se muestra la gran variedad de seres viviente del planeta tierra, dentro de la sala 5 de la exhibición Diversidad biológica somos todos.

Dentro del Museo de Ciencias la revolución está estudiando el camino de la ciencia nueva a la antropología europea, que debería mirar hacia "nosotros". Esa es, evidentemente, la línea de las investigaciones. Y por supuesto, ahí también mantienen la línea de dedicar más de seis meses a una exposición.

dfalcon@eluniversal.com




La historia
EL UNIVERSAL lunes 21 de febrero de 2011  
- En 1875 fue creado el  museo bajo el nombre de Museo Nacional, por el científico alemán Gustavo Adolfo Ernst. Abarcaba los campos de la historia nacional, las ciencias naturales y el arte. 

- Su sede actual, ubicada en la Plaza de los Museos, fue diseñado por Carlos Raúl Villanueva e inaugurada el 24 de julio de 1940. Su estructura alberga relieves y esculturas de Francisco Narváez. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario